Una comunidad limpia, una comunidad en armonía

El portal, las escaleras o los rellanos son las zonas con más tráfico diario de una comunidad de vecinos y, por ende, las que más fácilmente se deslucen día sí y día también. Por no hablar del ascensor -si lo hay- el cual, por sus reducidas dimensiones y su naturaleza cerrada, se convierte a menudo en uno de los espacios comunes donde más evidente se hace el descuido. Hablando claro: la suciedad. Una falta de limpieza que irrita a los vecinos y, en consecuencia, asola la paz de la comunidad. Y es que es sabido que la insalubridad es uno de los principales focos de disputa entre vecinos.

Además, a dichos espacios interiores, en ocasiones se suman también los parkings y/o zonas exteriores. Jardines, patios, piscinas y azoteas, cuyo uso menor o estacional no puede, ni debe, repercutir en su olvido. ¡Al contrario! Pues por tratarse de espacios sujetos a las inclemencias meteorológicas, su mantenimiento va mucho más allá del mero uso veraniego.

Si a todo eso le sumamos las plagas y las contaminaciones, las cuales son más comunas de lo que parece a priori, está claro que la limpieza de una comunidad de vecinos no es para nada sencilla. Pero si, como decíamos, fundamental.

A pesar de ello, algunas fincas optan simplemente por turnarse la limpieza de las zonas comunes, otras por relegársela al/la portero/a y, las demás, por destinar una partida de los gastos comunitarios a contratar un servicio integral de limpieza y mantenimiento. Estas últimas son las más inteligentes. Pues los vecinos ya tienen suficientes quebraderos de cabeza por compaginar su vida laboral con la familiar y con la limpieza del propio hogar, y el portero con las atenciones, el correo y aquellos agradables “¡buenos días!” o “¡buenas tardes!” que a todo el mundo le gusta escuchar.

Además, ellas, las empresas de servicio integral de limpieza y mantenimiento como Lafuente, son, como su nombre indica, especialistas en la limpieza y el mantenimiento diario de todo tipo de comunidades de propietarios y urbanizaciones, con todo lo que ello conlleva. Desde las escaleras a los ascensores, pasando por las piscinas o las zonas verdes. Sin olvidar las desinfecciones, las cuales demandan un mayor conocimiento de la materia y, sobre todo, prioridad. En otras palabras: requieren profesionalidad.