Piscinas, vestuarios y duchas libres de infecciones

Piscina: “construcción que contiene gran cantidad de agua y que se destina al baño, a la natación o a otros ejercicios y deportes acuáticos”, describe el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Unos usos lúdico-deportivos que pueden convertir su abundante agua en un verdadero foco de contaminación si no se siguen los procesos de mantenimiento debidos. Sobre todo cuando se trata de piscinas comunitarias o públicas, las cuales, por su carácter colectivo, no sólo tienen más riesgo de entrañar infecciones sino que también requieren una limpieza más habitual y acurada.

Pues infecciones como la otitis, la conjuntivitis o los hongos acostumbran a tener su origen en una piscina comunitaria o pública. También, en el caso de los hongos, en sus vestuarios y duchas, así como en las mismas instalaciones de gimnasios, polideportivos y demás. Unos vestuarios y duchas que deben desinfectarse diariamente a consciencia -y con la ayuda de productos específicos- si no queremos que se conviertan en un nido de herpes, candidiasis o el popularmente conocido como pie de atleta.

Evidentemente, todo puede pasar, y no hay que sentirse culpable por ello. Pues por muy sanos e higiénicos que sean los usuarios de dichas instalaciones, desde los renacuajos de tu comunidad de vecinos a los treintañeros de tu gimnasio, todos pueden –y podemos- esparcir gérmenes contaminantes a su paso. No obstante, sí se puede remediar. ¿Cómo? Confiando su mantenimiento y desinfección a un equipo especializado. Es decir, a unos profesionales de la limpieza como son Lafuente Serveis Integrals. Y no lo decimos per se, pues su dilatada experiencia en la Comunidad Valenciana, les avala.