La prevención en la limpieza de cristales, medidas de vital importancia

La limpieza de cristales es, según constatan los expertos, el servicio con mayores situaciones de riesgo añadido para los profesionales del sector. No es de extrañar, ya que además de los riesgos propios del trabajo en cuestión, en muchas ocasiones la limpieza de cristales también presenta múltiples contingencias derivadas del lugar. Mejor dicho, de la altura. Es por ello que los recursos preventivos cobran especial importancia y rigurosidad en la limpieza de acristalamientos. Pues tanto si se limpian las ventanas desde el interior como desde el exterior, los riesgos de caída aumentan.

Y es que, por ejemplo, en el primer caso, para alcanzar el plano del trabajo, los cristaleros pueden hacer uso de una escalera de mano o también asomar parte de su cuerpo al exterior. En el segundo, pueden subirse a un andamio, una plataforma elevadora, una góndola o incluso descolgarse mediante cuerdas para acceder a superficies de difícil acceso. Unas técnicas de empleo y especialización que, claro está, requieren de todo tipo de medidas preventivas: desde precauciones de carácter personal (condiciones físicas, vértigos, atención, etc.); a atmosféricas (especialmente en cuanto al viento); pasando por la seguridad del lugar, los equipos y el material de trabajo.

Así pues, es imprescindible que las empresas especializadas en la limpieza de cristales lleven a cabo un exhaustivo sistema de prevención de riesgos laborales. Éste abarca –y debe abarcar- desde revisiones médicas a los expertos cristaleros, comprobaciones periódicas de los sistemas técnicos de ayuda (andamios, cuerdas, góndolas, etc.) o suministro de materiales adicionales óptimos (cascos, arneses, cuerdas o zapatos), en pro de la salud y seguridad de dichos profesionales.

Todo ello sin olvidar la formación, información y actualización de la cultura preventiva tanto para todos los integrantes de la organización como de las empresas contratistas.