La limpieza de fin de obra, todo un desafío

Rastros de cemento en el suelo, manchas de pintura en los cristales, impurezas en interruptores, enchufes, pomos y marcos de puertas y ventanas, residuos varios en el parquet y los zócalos y, sobre todo, polvo. Mucho polvo. En el aire, en las repisas, en el suelo y en cada uno de los rincones de la nueva oficina, casa o local. Un polvo tan visible como volátil e impalpable. Un polvo persistente como ninguno. Tanto, que incluso aquellos que lo levantan aseguran que el llamado “polvo de obra” puede tardar hasta 6 meses en desaparecer por completo con una limpieza al uso. ¡6 meses!

Es por ello que cada vez son más quienes optan por contratar una empresa de servicios integrales al finalizar una obra o reforma. Es decir, un equipo especializado en borrar cualquier ápice de suciedad heredada de la construcción, dejando el espacio listo para su uso en un tiempo récord. Evidentemente, los productos específicos y los utensilios profesionales se pone de su parte, pero para ello son considerados expertos en la higienización completa del sitio.

Sí, expertos. Y es que, no nos engañemos, la limpieza de fin de obra supone un arduo y complicado desafío no apto para cualquiera. Por no hablar de la de los locales comerciales, las oficinas, los nuevos edificios o incluso las industrias más imponentes. Unos espacios, grandes o pequeños, particulares o comunitarios, que en Lafuente Serveis Integrals se comprometen en poner a punto para su inauguración sin que esto suponga un revés para su presupuesto.