Integración laboral y social de los más desfavorecidos

Seguramente habrás oído hablar de la Responsabilidad Social Corporativa. Pues en los últimos años, este concepto acuñado por primera vez en Estados Unidos a mediados del siglo pasado se ha erigido como una de las ramas empresariales más exigidas por los ciudadanos, sean estos clientes directos o indirectos. No es de extrañar, pues demuestra el compromiso social, ético, laboral o medioambiental de la empresa en cuestión, por grande o pequeña que ésta sea.

Pero ser socialmente responsable va mucho más allá de las meras declaraciones de intenciones en la página web corporativa o las donaciones filantrópicas a fundaciones u ONGs gritadas a los cuatro vientos. A decir verdad, dista mucho de este “marketing con causa”. Y es que ser socialmente responsable implica desafiantes prácticas que van desde el fomento de la conciliación familiar a la transparencia, pasando por el respeto (real) con el medioambiente, los estándares de calidad o, claro está, la contribución al desarrollo positivo de la comunidad.

En este último se enmarca, por ejemplo, la implicación de Lafuente Serveis Integrals. Una empresa que, desde sus inicios, ofrece empleo a los colectivos más vulnerables en pro de su integración social. Una práctica que, sin duda alguna, aporta mucho valor a la empresa valenciana, pero que también requiere un gran esfuerzo por su parte. Esfuerzo por hacer las cosas cada día mejor desde arriba; pero también desde abajo, haciendo partícipes a todos los empleados de la organización de la responsabilidad social de la misma. Pues consideran que sólo así se consigue fomentar la inserción social de aquellos que más lo necesitan y, a su vez, satisfacer al máximo las necesidades de los clientes. Un doble compromiso “inherente a nuestra esencia”, aseguran.